Resiliencia forestal: hongos que regeneran bosques tras incendios
Resumen
Cuando tras un incendio forestal el fuego se extingue, el silencio y el color oscuro del paisaje hacen pensar que toda forma de vida ha desaparecido. Los animales han escapado, el suelo ha quedado expuesto, los árboles están muertos o dañados y la vida parece haberse detenido (Figura 1). Sin embargo, bajo la superficie del suelo una red invisible de microorganismos (especialmente hongos ectomicorrízicos) permanece viva y activa, preparándose para desencadenar el proceso de regeneración del bosque. En muchos ecosistemas forestales el fuego forma parte de su historia natural y, lejos de representar un final, marca el inicio de un proceso silencioso de recuperación. Los hongos ectomicorrízicos, que forman relaciones simbióticas con las raíces de los árboles, actúan como aliados invisibles que facilitan la absorción de agua y nutrientes, conectan las plantas entre sí y estabilizan el ecosistema. En muchos bosques, los incendios son el comienzo de un nuevo ciclo en el que la vida que permanece bajo el suelo adquiere un papel decisivo para que los bosques renazcan de sus cenizas.
